NACIONAL

Ariadna Montiel asume Morena con estructura sólida… y bajo la sombra de cuestionamientos

La llegada de Ariadna Montiel a la dirigencia nacional de Morena marca el ascenso de un perfil con fuerte operación territorial, pero también reabre el debate sobre los antecedentes y señalamientos que han acompañado su trayectoria.

Originaria de la Ciudad de México, inició estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México, aunque su verdadera formación política se dio en la militancia. Comenzó en el Partido de la Revolución Democrática, donde se integró a estructuras de organización y posteriormente ocupó cargos como diputada local y federal. Con la creación de Morena, se sumó al proyecto y fue escalando hasta convertirse en una de las figuras clave del aparato político del oficialismo.

Entre los aspectos que fortalecen su perfil está su capacidad de operación y control territorial. Desde la Secretaría de Bienestar, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente ratificada por Claudia Sheinbaum, encabezó una de las estructuras más amplias del país a través de programas sociales y la red de “Servidores de la Nación”, consolidando presencia directa en comunidades y sectores populares.

Sin embargo, ese mismo poder ha sido motivo de críticas. Diversos actores han señalado un posible uso político de los programas sociales, además de observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por inconsistencias en padrones. A ello se suman episodios como las acusaciones en 2023 por parte de Marcelo Ebrard, quien denunció intervención en procesos internos del partido, señalamientos que Morena rechazó.

En este apartado también pesa su origen político dentro de la corriente Izquierda Democrática Nacional, vinculada a René Bejarano, figura recordada por el escándalo del “Señor de las ligas”, lo que ha sido retomado por críticos para cuestionar el tipo de cuadros que han construido poder dentro del movimiento.

Con una base sólida de operación política, pero también con señalamientos que no han desaparecido, Montiel llega a la dirigencia en un momento clave, donde deberá equilibrar el control interno del partido con la exigencia de congruencia frente al discurso anticorrupción que impulsa Morena.