Colapso en la carretera Tlapa–Chilapa deja incomunicadas a comunidades; CICAEG ya atiende la emergencia por instrucción de la gobernadora
El tramo Las Antenas de la carretera federal Tlapa–Chilapa permanece totalmente cerrado después de que una enorme grieta fracturara el pavimento y provocara un hundimiento que hizo imposible el tránsito vehicular. El daño, detectado por automovilistas desde las primeras horas, obligó al cierre inmediato para evitar un accidente mayor.
Lo ocurrido hoy expone un problema que ha crecido durante años: el abandono y la falta de mantenimiento en una de las vías más importantes de la región. Los habitantes señalan que el deterioro del tramo no es reciente y que, pese a constantes reportes, las afectaciones se fueron acumulando sin una intervención oportuna.
El cierre ha dejado a comunidades enteras sin comunicación directa, a trabajadores varados y a familias buscando rutas más largas para llegar a hospitales o realizar actividades esenciales. La población coincide en que lo más doloroso no es la grieta en el asfalto, sino la sensación de que esta emergencia pudo evitarse.
Sin embargo, tras conocerse la magnitud del daño, el Gobierno del Estado ordenó la atención inmediata. Por instrucciones de la gobernadora, personal de la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeropuertos del Estado de Guerrero (CICAEG) ya se encuentra en la zona realizando trabajos de evaluación y estabilización del área afectada, con el fin de iniciar cuanto antes las labores de reparación.
Pese a ello, el malestar social persiste. Habitantes y transportistas cuestionan por qué la intervención llega solo después del colapso, y no antes, cuando las fallas ya eran visibles y representaban un riesgo evidente.
Mientras continúan los trabajos técnicos, se pide a la ciudadanía evitar el tramo y utilizar vías alternas. La situación pone nuevamente sobre la mesa una exigencia clara: que la seguridad vial sea prioridad y que las acciones de mantenimiento no lleguen únicamente cuando la infraestructura ya ha cedido.
Más que un hundimiento, dicen los habitantes, este episodio revela una grieta más grande: la que deja la falta de responsabilidad institucional cuando se trata de proteger la vida de quienes transitan todos los días por estas carreteras.

