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Periodistas protestan en Chilpancingo tras agresión verbal de elemento de la Guardia Nacional

Un grupo de periodistas de diversos medios se congregó este jueves afuera del cuartel de la Guardia Nacional en Chilpancingo para exigir garantías al ejercicio periodístico, luego de que la reportera de nota roja, Alexsa Bello, fuera agredida verbalmente por un integrante de esa corporación.

La movilización inició poco antes del mediodía, cuando alrededor de 50 comunicadores llegaron al complejo ubicado cerca de la colonia La Cinca, al sur de la capital. Con cartulinas y cámaras en mano, los reporteros demandaron un alto a las descalificaciones y a los actos de intimidación.

Durante la protesta, Alexsa Bello relató que la agresión ocurrió un día antes, mientras cubría un hecho de violencia en la Autopista del Sol, cerca de Huiziltepec. Según su testimonio, un elemento de la Guardia Nacional le lanzó insultos como “pinche periodista” y “pinche vieja amarillista” mientras realizaba su labor. Bello respondió que su nombre debía ser respetado y subrayó que su género no condiciona su trabajo ni su capacidad profesional.

El representante de la Delegación 17 del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa, Jesús Saavedra Lezama, condenó el comportamiento del agente al calificarlo como “machista y misógino”. Exigió a la coordinación estatal de la Guardia Nacional, encabezada por Óscar García Ponce de León, aplicar los protocolos internos de disciplina y sensibilizar a su personal sobre el trato hacia los medios de comunicación.

“Los periodistas no somos enemigos; estamos para informar”, expresó Saavedra, quien también pidió a todas las corporaciones policiacas respetar plenamente el trabajo de cobertura.

Mientras se desarrollaba la protesta, los elementos de la Guardia Nacional dentro del cuartel comenzaron a tomar fotografías y a sobrevolar un dron sobre el grupo de periodistas, acciones que fueron percibidas como intentos de intimidación.

Ante ello, Alexsa Bello responsabilizó directamente a la corporación en caso de que ella, su familia o algún compañero sufra represalias por haber denunciado lo ocurrido.