Estudiantes recurren a colectas para mantener comedor de albergue en Chilpancingo
La falta de recursos para cubrir de manera permanente los gastos de alimentación llevó nuevamente a estudiantes y docentes del albergue Ignacio Manuel Altamirano de Chilpancingo a realizar una colecta en la caseta de Palo Blanco, sobre la Autopista del Sol.
Durante la jornada de este viernes participaron 14 alumnos y tres profesores, quienes buscan reunir fondos para mantener en funcionamiento el comedor de esta casa estudiantil. De acuerdo con Fernando Gil, responsable del inmueble, este tipo de actividades se lleva a cabo aproximadamente cada tres meses ante la necesidad de generar recursos propios.
Actualmente, el albergue brinda alojamiento a alrededor de 270 estudiantes y 30 maestros provenientes de distintas regiones y municipios de Guerrero. La mayoría de los jóvenes estudia en la Universidad Autónoma de Guerrero, aunque también reciben a alumnos de instituciones privadas que requieren un lugar donde residir mientras cursan su formación profesional.
Gil explicó que cada estudiante realiza una aportación de 400 pesos para contribuir a los gastos de alimentación, debido a que el funcionamiento de la casa depende principalmente de las cooperaciones de sus propios habitantes. El inmueble opera de manera independiente y no forma parte de la estructura de la UAGro.
La casa Ignacio Manuel Altamirano cuenta con aproximadamente 20 años de servicio y ha atendido parte de la demanda que existe en Chilpancingo para estudiantes foráneos. El responsable señaló que el albergue de la UAGro se encuentra completamente ocupado desde hace cerca de seis años, por lo que esta alternativa se ha convertido en una opción para jóvenes que llegan a la capital guerrerense a continuar sus estudios.
Aunque el Ayuntamiento de Chilpancingo ha apoyado con algunos artículos necesarios para el inmueble, como literas, mesas y sillas, los responsables señalaron que no cuentan con una aportación económica destinada específicamente a garantizar la alimentación de los estudiantes.
Ante este panorama, hicieron un llamado al Gobierno del Estado y a las autoridades vinculadas con la educación para que conozcan las condiciones en las que opera el albergue y consideren establecer algún mecanismo de apoyo. Gil recordó que hace dos años solicitaron un acercamiento con la gobernadora, sin que hasta ahora hayan logrado concretar una reunión.
El responsable consideró que las actividades de recaudación representan un esfuerzo adicional para los jóvenes, quienes además de cumplir con sus responsabilidades académicas deben participar en acciones para obtener recursos que permitan sostener el comedor. Por ello, insistió en la necesidad de generar mejores condiciones para quienes llegan desde regiones como La Montaña y la Costa para estudiar en Chilpancingo.

